Los sobres oscuros de Margarita García Alonso

sobr

Margarita García Alonso cuenta la historia de los sobres:

Cuando tenía como techo un granero ocupado por palomas que se refugiaban del invierno, en una antigua y destartalada casa en el margen derecho de un riachuelo, en Harfleur, en el lejano 1992 que comenzó mi exilio, ahí donde « squatteba» junto a mi hija Laura, me gané la vida vendiendo sobres coloreados.

Pintores de la Normandía me habían regalado algunos tubos de óleo, otros de acrílico o acuarelas que pedían agua, y como lo único que tenía a mano era la correspondencia que llegaba de Cuba, las facturas y todo el papeleo en busca de identidad, en cada correspondencia puse lo que sentía al recibir la misiva. Con ellos pagué facturas, comida, abrigo y cambié contra deudas.

Estos que muestro quedaron entre cartones, fueron realizados en esa época oscura, entre 1992 y el 94, los he reunido y aprovecharé la expo en Les yeux d’ Elsa, que se extenderá todo el mes de marzo, para ponerlos a la venta. Un tiempo que se fue, del que conservaré algunas, como la carta de mi abuelita que murió sin que la pudiera ver. Ya saben los interesados, pueden contactarme, se venden al precio de cartas postales.

Hoy quiero dedicar estos sobres a las cubanas que han tenido que salir en exilio, muchas con hijos pequeños, comparto este 8 de marzo mi testimonio de vida, el hilo que nos une a los que quedaron en la isla, en una época que se extiende hasta hoy, donde estar « fuera » no ha sido motivo de ayuda por parte de ese exilio y sus organizaciones que pagan por lo pomposo o que hace bulla. Gracias.

4 thoughts on “Los sobres oscuros de Margarita García Alonso

  1. Reblogged this on Margarita García Alonso and commented:
    Margarita García Alonso cuenta la historia de los sobres:

    Cuando tenía como techo un granero ocupado por palomas que se refugiaban del invierno, en una antigua y destartalada casa en el margen derecho de un riachuelo, en Harfleur, en el lejano 1992 que comenzó mi exilio, ahí donde « squatteba» junto a mi hija Laura, me gané la vida vendiendo sobres coloreados.

    Pintores de la Normandía me habían regalado algunos tubos de óleo, otros de acrílico o acuarelas que pedían agua, y como lo único que tenía a mano era la correspondencia que llegaba de Cuba, las facturas y todo el papeleo en busca de identidad, en cada correspondencia puse lo que sentía al recibir la misiva. Con ellos pagué facturas, comida, abrigo y cambié contra deudas.

    Estos que muestro quedaron entre cartones, fueron realizados en esa época oscura, entre 1992 y el 94, los he reunido y aprovecharé la expo en Les yeux d’ Elsa, que se extenderá todo el mes de marzo, para ponerlos a la venta. Un tiempo que se fue, del que conservaré algunas, como la carta de mi abuelita que murió sin que la pudiera ver. Ya saben los interesados, pueden contactarme, se venden al precio de cartas postales.

    Hoy quiero dedicar estos sobres a las cubanas que han tenido que salir en exilio, muchas con hijos pequeños, comparto este 8 de marzo mi testimonio de vida, el hilo que nos une a los que quedaron en la isla, en una época que se extiende hasta hoy, donde estar « fuera » no ha sido motivo de ayuda por parte de ese exilio y sus organizaciones que pagan por lo pomposo o que hace bulla. Gracias.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.