Recuerdo a mis muertos…

La madrugada que supe de la muerte de ese hombre, porque no era un dios, aunque lo intenten ponen en altares por medio mundo; esa madrugada no pude dormir. Yo no supe que sentir con esa muerte. Un gran vacío muy similar al del 31 de diciembre de 1996, a solo días de un intento de suicidio, fue a lo que más me recordó.

Luego, cuando apagué la lamparita, empezaron a desfilar los rostros de mis muertos por delante de mis ojos. Me miraban y pedían a gritos que alguien los recordara. Desde entonces, llevo dos días pensando en abuelos, tíos y tías, en mi amigo Roberto que murió de complicaciones relacionadas al VIH en menos de un mes, en Elena que tenía tantas ganas de vivir. Son tantos los muertos…

En eso se convirtieron mis días mientras visitaba a mi familia por Thanksgiving. No fui a gritar, ni a sonar los calderos de hierro al Versailles. No es mi estilo, pero me parece que en estos momentos el que celebre como celebre lo tiene más que merecido.

Continuará…

Manuel Adrián López

Advertisements
This entry was posted in Uncategorized and tagged , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s