Marzo, Mes Internacional de la Mujer – Yvonne López Arenal


Foto. Mario García Joya

Unipersonal. 

HÉCUBA o La culpa

por Yvonne López Arenal

Junio 2012

Personaje: Hécuba una reina vieja y harapienta.

 

Sentada en un sillón dormida que es como su trono venido a menos, su rostro es una máscara, pero a la misma vez es muy natural. Se levanta a preparar café. Descubre al público.

Verdad

Hécuba- Eh, ­¿están ahí?… ¿dónde estará el café? Ah… lo tengo que esconder, se lo toman todo… ¡Ay coño! Me duelen los huesos, la artritis me está matando, mis huesos están llenos de salitre…Casandra no lo hacía, ¡Ay!, bueno nunca tomó café… lo de ella era otra cosa… Je je je… la bella y jinetera Casandra, todo lo sabía desde el principio y el divino Apolo, bueno al menos eso él se creía, tomaba posesión de ella… bueno en realidad no sé si las mujercitas esas, sí, las serpientes… la purificaron,  no importa, nada importaba a esas alturas, el terrible “Don” de la profecía y la mentira, estaban ahí y la llevaron al desastre y esas dos predicciones…maldición, ella lo dijo todo, sabía que él, ese pequeño y dulce hijo que tuve, (canta canción de cuna, arropa a un niño imaginario) traería la ruina de la ciudad, del país… pero no la escucharon, yo tampoco, ¿cómo una madre podría hacerlo? Mi hijito ¡ay, ay, ay!… Dios me perdone pero detesté a mi hija… Príamo mi marido, ese viejo del coño de su madre, quiso burlar el designio de los dioses y mandó a mi pequeño muy lejos, a esas montañas a esa madre de las fieras, al monstruo, para que nadie lo alcanzara. Eran las mismas montañas que sirvieron a esos divinos o indivinos seres, como diría Virgilio….no, no ese no, ese murió envenenado por una papaya… el del infierno, ¿me creen? Da lo mismo (bajando la voz) les temía… él sabía,  se creyeron dioses, seres poderosos nacidos para desatar la guerra, hijos de puta, (ríe amarga) y dejarnos llegar a lo que hoy somos… (Comienza a realizar otra labor doméstica)…ella reconoció todas las trampas, pero nadie la escuchaba, su maldición nos alcanzó a todos, el pendejo Caballo de Troya, con su maldito ejército invadió nuestra ciudad, la muerte apestaba en cada rincón…  ¡Casandra, Casandra!, sus dones estaban en su contra, siempre han estado en su contra… miren su traje raído, ¿lo ven? en medio de tanta escasez inventaba trajes de gala para que luciera ese culo, ese par de tetas… yo lo hacía con los saquitos de arroz pedazo a pedacito, luego los teñía y era la princesa de la noche, sin embargo todo le costaba tanto… no como a él…(pone el traje en el suelo como un ritual de amor a su hija) eran gemelos, sí… ella Casandra mi princesita y Heleno mi otro hijo, su hermano…me quedó bueno el café… ¿qué decía?, ah, su hermano ge-me-lo, pero a él siempre le escucharon, Homero el poeta y sabio del pueblo lo alabó como el mejor de los augures, a él sí le escuchaban, hasta le nombraron supremo augur de la ciudad, le dieron muchos premios. ¡Puta madre! (realizando tareas domésticas) rodeados de hipócritas como estábamos no podría ser de otra manera, no les importaba su decir, ni el acierto… no se lo crean, era él su belleza, como la de ella, pero suave, dulce, divina y le reían todas las gracias… juegos y rejuegos, dedos infinitos que señalaban o colgaban, decidían sobre destinos y haciendas, el poder y sus oscuros sortilegios. Mientras tanto yo amasaba el pan con mis sirvientas y preparaba la cena de mi casa y lavaba y remendaba las medias de las guerras, las que iban y venían, les borraba las manchas de sangre, era sangre de tanto andar, de tanto viaje, de tanta mierda, mi ciudad se movía y  los que podíamos marchábamos de una orilla a la otra, mientras los de acá, gastaban los zapatos y le cortaban las puntas cuando los niños crecían, para que no se les apurruñaran los dedos… la guerra nos dividía no nos dejaba vivir y nos mató de hambre… bueno para que negarlo fui reina, pero lo fuimos vendiendo todo. (Prepara ropa para lavar) Casandra usaba sandalias hechas con gomas de carro, eran fuertes y sus pies tenían callos de tanto andar, de tanto querer ayudar, se esforzaba, se esforzaba yo la veía y nada podía hacer por ella, le recomendaban cabalgar o “jinetear” y lo mismo conquistaba viejos, que libertades finitas y maltrechas para cruzar la línea divisoria del hambre, de las tiendas de turismo, del malvivir, del traidor y el héroe … que dolor para una madre ver a sus hijos así, sufriendo, desperdigados por el servicio militar, por balsas, por aviones y vuelos comprados, la guerra… me acosté muchas noches sin saber de sus destinos, pensando que ya vagaban por el Hades, por la morada de los muertos, donde los vivos y los muertos de hambre, lograron un espacio infinito, terrible, lejano, en otros cielos… hasta que alguien, alguien le tirara un cabo… o no… Les tiraron huevos o piedras, pero valía la pena el riesgo, si nadie los reconocía, como los hijos del poder porque muchos jugaron al héroe, siendo traidores… estarían allí reinando a baja intensidad en esa otra orilla por cien años o mil años recibiendo gente … gente todos los días y los Otros… ¿era un río o un mar? o muchos ríos los que debían atravesar y que se hacían un mar inmenso, bravío… pobrecillos  todos esos que quedaron sin un funeral decente, sin monedas en los ojos para viajar al lujo de la muerte, bueno … pobrecillos esos héroes que vagaban abatidos entre espíritus menores, que gorjeaban como murciélagos. Dicen que solo libaciones de sangre ofrecidas a ellos desde el mundo de los vivos como sacrificio  pueden despertarlos, bueno durante un tiempo… solo así sentirían las sensaciones de humanidad de nuevo… ¡Matar, matar! ¡Terrible consuelo! ¿Podría matar?…  ¡Qué triste para una madre  vivir días tan inciertos! ¿Qué pasó con nuestros hijos?

Y me pregunto: ¿A quién matar? ¿Qué sangre darle a esos muertos? si todos eran mis hijos… (Ríe terrible con dolor, entra sonido de tormenta) oyen, ya seremos todos juzgados, no importa que borremos nuestros recuerdos, que los recompongamos, no nos dejarán  y veremos sus sombras perseguirnos sin entender… ¿qué pasa Dios?…  un ejército de infamia está ahí y los perseguirá entrando por el cráter del Averno… ese hueco del reino de Hades, donde un día seré juzgada en los tres caminos, el reino del  Dios que habita en mi alma, el invisible, pero que también está muerto…. Allí viven tantos de los míos, viven, bueno… ¡qué ironía!… es terrible pues creí que los acompañaría y nada, aquí estoy, ¿quién sabe dónde?

Juicio final

Siendo reina, reconozco que hice tareas terribles, acciones buenas y no tan buenas, pero las hice… forniqué, cociné y limpié mi casa, porque ese era mi deber, mentí, robé, pero creo que no pude matar para vengar a los míos y darle sangre a mis muertos, eso no fue justo… eso no sé…creo que preferí preparar un buen sazón y comprar mis vegetales, un gourmet con vegetales y me callé pague el precio, de un lado y del otro me estaban observando, lo sé… lo único sincero que hice fue recordar a mi madre, amar a mis hijos, todo a mi manera y sembrar lechugas en mi huerto y comprar vino, rosas y arroz, para mis hijos y revivirlos noche a noche y sentir sus alientos cuando dormían y limpiar sus botas con el fango y la sangre de la guerras que vivieron, lavar sus cuerpos y pedirle a mis dioses que algún día escuchen a mi Casandra, al menos Agamenón la amo (música de la ópera Tristán e Isolda). Muchas noches sentía sus gemidos de placer a leguas de distancia y pensaba en mi juventud, en  mis amores y en mi poderoso Príamo, tan viril, tan potente, tuve cincuenta hijos, bueno eso lo dijo Eurípides… él … mi marido, aceptó que fueron catorce, (ríe) no mejor diecinueve que es la versión más extendida… pensaba cuando él también era un Dios y atemorizaba a los hombres que osaban mirarme, porque siempre fui muy guapa, no este andrajo que hoy día tienen ante sus ojos, ¡estos harapos fueron galas!… pensaba en esa vida antes de los gemelos Heleno y Casandra, antes de las serpientes y antes de todo mal… pensaba también cuando el pobre Paris estaba en mi vientre y yo no sospechaba que sería lanzado de mi lado y de mi tierra por salvar su vida y no perder la patria potestad, Jajaja… extraña forma de salvar su vida, algo terrible de aceptar para una madre, ¡no quiero que me arranquen más hijos! lo acepté antes por ser …  por ser joven, no sé, ¡no! por ser terrible… tiempos terribles fueron esos…. Y sin embargo, no todo fue malo, no, creo que tuve una buena vida, hasta cierto punto… ¿no sé? (música). Recuerdo mi jardín, mis paseos con Príamo, nos acostábamos en la hierba fresca y nos bañábamos al atardecer para que los niños no se dieran cuenta… caminábamos desnudos por la playa del fondo de nuestra casona y nos amábamos hasta el anochecer despertando la envidia de las solteronas del barrio que rescabuchaban por la rendijas de sus ventanas (Pausa recrea recuerdo y corta la acción) ¡Qué mano de piedras tiene este arroz!, pero la guerra siempre estuvo ahí haciendo de las suyas… Casandra lo veía todo, eran designios irrebatibles, y yo no podía hacer nada por ellos, ¿Qué podría hacer? Sus designios eran tan irrebatibles como los juegos y deseos de Hades y sus dos hermanos, Poseidón y Zeus, esa manía de llamarse como los dioses y creerse dioses, fue de nuestros padres, ellos echaron a la suerte los reinos a gobernar y nos jodieron, nos jodieron. Zeus entonces se quedó con el cielo, con la gloria, Poseidón con los mares bellos y terribles y Hades recibió el inframundo, ese reino invisible al que los muertos van tras dejar nuestro  mundo como vivos, y nada, nos dejaron hechos mierda, ellos lo manejaban todo desde su poder infinito, lo manipulaban todo, eran peor que esos predicadores que viran a la gente de cabeza y los convierten en limosneros… ¡Ay que hambre caballero! y este arroz trae más piedras que granos… si lo sabré yo, mi hijo Paris sufrió los embates de un destino cruel que ellos le inventaron…  yo deseaba para él una vida distinta darle su cereal en la mañana y jugar sus juegos y verlos crecer con todos mis hijos: Héctor, Casandra, Heleno, Deifobo y toda la numerosa prole de Príamo… pero ella mi Casandra que dice que lo sabía todo y nada podía hacer, al menos eso creímos, y yo…la peor de todas, la más tonta de todas las madres, mira que hice brujería y le hablé al otro panteón, miren todo lo que tengo… (hace una ceremonia sencilla con Eleguá) nada logré y acepte su partida, para protegerlo, coño … Luego fue cierto que Paris nos trajo la guerra y a esa Helena, esa maldita y bella forastera, llegó con su olor a perfume, sus maletas repleta de regalos de la comunidad allá afuera y mis hijos Deifobo y Heleno se pelearon por lo que trajo y por nuestros bienes, bueno por la mierda que nos quedaba y por esa mujer claro… esa forastera, por culpa de ella todo cambió, eso lo sabemos todos… y la otra quedó viuda de nuestro Héctor…. al final cada uno tomó su rumbo y buscó su propio reino y luchó sus propias guerras, ideas encontradas las de mis hijos y renació el cainismo en nuestra casa, como diría Matías el escritor exiliado… la traición entre hermanos, esa extraña conducta que apuñala el corazón de cualquier madre y que inundó nuestro suelo desde allá hasta acá (Hace un juego gestual que alude a las dos orillas) pero ella fue la culpable de todo, no la pienso perdonar. Y mi Heleno resentido, luego de disputarse a la maldita forastera nos traicionó, nos traicionó. Nada duele más que una traición de tu sangre, el inagotable asunto de la traición me persigue, de eso si soy esclava, nos roban, nos difaman…  Fue Heleno mi hijo el que reveló a nuestros enemigos todos los augurios que impedían que nuestra ciudad fuera tomada y ahí vino la desgracia final, menos mal que Príamo había muerto… no habría resistido ver al hijo que tanto amo darnos la puñalada… entregar nuestra ciudad, anunciaba el peor destino para nuestras mujeres, la esclavitud…. lo que jamás pensó Príamo, yo su mujer, su reina, cuando todo parecía arreglarse caí en manos de nuestro enemigo Polymnestor, el muy perro me arrastró para el otro lado,  me convirtió en su esclava y sufrí todas las humillaciones  que una mujer de mi casta  no merece, pero lo acepté todo con una rara calma, con clase, sin bajar la cabeza… confieso que no planeaba nada, estaba tan triste y perturbada por la traición, tengo tan poca habilidad para tratar esos asuntos tan bajos que me sumí en un letargo de dolor altivo, férreo. Pensaba en todo lo que cobrarían nuestros enemigos, toda la envidia acumulada en siglos, esa sería la piedra más pesada que me lanzaron, yo era sólo una reina del otro lado y eso bastaba para que me odiaran, me consumía en mi dolor y mis enemigos se vengaban y me cobraban hasta la desgracia, todo les molestaba, es que era desgraciada por haber sido reina, por pertenecer a una familia, por tener y no tener, por toda la pendejada que un ser humano no puede imaginar, en realidad quizás hice muchas mierdas … todas las noches soñaba con mis años mozos y trato de volver atrás y enmendar mis faltas, pero ya no se puede (canta ) Las penas que a mí me matan son tantas que se atropellan…sólo al saber de la  muerte de otro de mis hijos  reaccioné a ese cúmulo de dolores traiciones, intrigas y entonces  enloquecí, enloquecí de tal forma y de tal forma grité,  que las Furias me escucharon a millas de distancia… sin embargo lo más terrible de todo fue el asesinato de mi nieto Astiacnate el que viviía entre dos aguas, el akuaroso, era hermoso, un bello niño se parecía tanto a su padre, mi Héctor… (Grita) ¡Dios, Dios! lo lanzaron despeñándolo desde las torres más altas mataron a mi hombrecito, ¿mataron el futuro?… él no era culpable de nada. Ese ha sido mi peor castigo. ¡Orfeo bendito Orfeo, necesito una canción de dolor para ti niño mío! Lorquiana soy, lorquiana a pesar de ustedes y la muerte , la muerte es redención, el robo es infamia y la traición los llevará a la muerte a pesar de sus lejanos y maligmos brujos del western, ya lo saben. (Canta)

Niño de mi vida

Niño de mi alma

Niño que te marchas

Niño que se extraña

Huesos y sonrisas

En tu alma estallan.

Vuelan y reclaman,

Tus hermosas manos

Tus ojos inmensos

Tu boca menguada

Un dolor del alma,

Un crimen infame.

Una pena duele, una pena mata

Un niño se pierde, un niño no entiende

Un niño que llora y el dolor me mata.

¿Cómo pude resistir tanto? …. ese día estallé, estallé, dejé de comprar favores  y convoqué a todas las furias del universo.

Ni siquiera los gritos que daba el infame Polymnestor ante mi escena de locura,  sorprendieron a las benévolas Furias que acudieron enardecidas  a diseñar su venganza… (Ríe)… siempre la venganza.

El maldito  Polymnestor resultó ser un cobarde, parecía un conejillo asustado y gritaba:

¡Euménides, Furias,  Euménides! les daré mis tierras, mis trajes y mis oros…. todo les daré, (Ríe) inútilmente trataba de aplacar  las iras desatadas.

Y yo, yo… era una leona, la que debí ser antes de tanta desgracia, por eso también me siento culpable, por callarme a tanta infamia, pero en todas partes se cuecen habas, Polymnestor el cobarde y miserable Polymnestor, cubierto de pelos, semejante a las bestias del infierno… era una bola de pelos, siempre desnudo con algo insignificante entre sus grasosas piernas… Ja!… ¡Qué asco! vomité sin parar, sí, lo recuerdo, fue el día que violó a esta vieja, sí, no lo duden y a once niñas de mi pueblo. Un farsante por rey, el también tenía una corte de bufones que no esperaban para batir sus lenguas, batir sus manos, lamer sus culos, en pos de una no quimera, volar, correr… contra los malditos, ciegos, mudos,  los asesinos del alma de un pueblo… pecando en silencio, matando en silencio. ¿Cuántos crímenes?… quitando a uno y poniendo a otro. Al final siempre lo mismo

¡Ay furias dónde estaban antes de ese día y del otro!… llegaron tarde y perdimos la inocencia. Lo perdimos todo. Mi ira era tal, que alimentaba a la de ellas… y me vengué con más fuerza que las terribles y benévolas Furias…  le saqué los ojos y maté a dos de sus hijos (escupe) maldito Polymnestor…. entonces  vi la sangre correr y no puedo negarlo me sentí feliz, me bañé en ella con tal gusto que todos me creyeron loca, yo misma me sentí loca, loca y lo estaba… Sobre mi muerte existen tres versiones: la primera, que me suicidé por desesperación; la segunda, que los griegos me asesinaron; y la tercera, que los dioses me convirtieron en una perra al escuchar mi aullido por la muerte de sus hijos. (Grita llora y se lamenta, gime como si fuera una perra) Miren mis manos, miren, ¿tengo manos de asesina? ¿Quién puede matar sin enloquecer?,  sin cargos de conciencia, ¿díganme si soy una perra? ¿Díganme? ¡Dioses ayúdenme a morir en paz! no puedo borrar mis recuerdos…Busco los tres caminos, ¿cuál es el bueno díganme?… no sé dónde estoy… ¡Hades! invisible dios del inframundo, socórreme llévame! ¡Permití que ocuparan mi ciudad y esclavizaran mi pueblo! Mientras eso pasaba yo era feliz y joven… ¡soy yo la asesina de mis hijos, de mi nieto y de tres más, de diez, de miles de hombres!  ¡Dioses soy una perra! ¿Tengo manos de asesina? ¡Ayúdenme! Es que todos eran mis hijos y lo ignoré… ¿dónde estoy? Y ella la maldita Helena que llegó con su lujo y su belleza. ¡Llevadme al Hades con mis mujeres, allí ya no seremos esclavas! Allí no hay buenos, ni malos… ¡Ya no seré una reina esclava de sí misma! … ¿tengo manos de asesina? …¿tengo manos de asesina? … ¡respondan!… ¿tengo manos de asesina? ¡Respondan, carajo, es que todos eran mis hijos, todos eran mis hijos! ¿Quiénes eran los buenos? … ¿tengo manos de asesina? Todos eran mis hijos! (sale por entre la gente) respondan ¿Quiénes son los buenos? Si es que todos son mis hijos.

 

Yvonne López Arenal nació en La Habana, Cuba. Licenciada en Artes Escénicas por el Instituto Superior de Arte de La Habana, durante esos años fue alumna de la destacada actriz Raquel Revuelta, luego de graduarse formaría parte del colectivo de “Teatro Estudio” en La Habana. En sus comienzos López Arenal también formó parte del grupo juvenil del Olga Alonso bajo la dirección de Humberto Rodríguez. Es graduada de Master in Science of Education from Nova Southeastern University (Florida). En estos momentos estudia un Master of Arts in Spanish en Florida Internacional University (FIU).
En su trayectoria teatral se destaca su participación en obras como: Las Pericas, Andoba, Yerma, Romeo y Julieta, La posadera, La duodécima noche, La fierecilla domada y La venganza de Don Mendo, La esquina peligrosa, Petición de mano. Con Réquiem por Yarini de Carlos Felipe debutó en la dirección en la ciudad de Los Ángeles también dirigió Tula la peregrina de Raúl de Cárdenas, entre otros proyectos en California. Fue una de las fundadoras y directora de programación del “Cuban American Cultural Institute” y dirigió y fundó la compañía Teatral “La Avellaneda” ambos en Los Ángeles. Gaviotas Habaneras, su ópera prima, se estrenó en Los Ángeles Theatre Center (LATC), en el año 2002 y se publicó en la editorial digital: Alexander Street Press. El Reina María su primera obra de teatro breve y La Noche de Eva, han sido publicadas por la editorial Baquiana y la Editorial Silueta. Ha protagonizado películas y series de televisión en Cuba, en Los Ángeles, California y para TVE en España, entre ellas, protagonizó De tu sueño mi sueño de Eduardo Moya y Capitán Rolando de Jesús Cabrera, participó también en Día y Noche. En TVE participó en la serie Amores Difíciles con la película Cartas del Parque, dirigida por Tomás Gutiérrez Alea basada en un pasaje de El Amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez, adaptado por Eliseo (Lichi) Diego y La crin de Venus de Diego Arché de los Estudios Cinematográficos de la Televisión Cubana. En Los Ángeles California interpretó un rol protagónico en la serie Placas de la cadena Telemundo. En los Estados Unidos, también ha trabajado en diferentes proyectos de teatro y cine independiente, como actriz, productora y directora. En el cine de habla inglesa protagonizó Emerald Cut, dirigida por Arturo Barquet. En el año 2008 interpretó uno de los roles protagónicos en “Dos veces Ana” film de Sergio Giral. En la actualidad es la directora general de “Akuara Teatro”, donde ha trabajado en diferentes obras, entre ellas: El banquete infinito de Alberto Pedro Torriente, Gaviotas habaneras, También interpretó roles protagónicos en Nevada, Contigo, pan y cebolla de Héctor Quintero, Fango de María Irene Fornés, Huevos de Ulises Rodríguez Febles, El día que me quieras de José Ignacio Cabrujas, Cualquier otro lugar menos este de Caridad Svich y Strip Poker de Jean Pierre Martínez en la que actuó y dirigió. Un mundo de cristal, dirigida por Alberto Sarraín. Su último proyecto dirigido es Las vidas del gato de Pedro Monge Rafuls.

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