Prólogo para ¨El arte de perder¨ de Ana Cecilia Blum

MANUAL DE PÉRDIDAS / MANUEL DE PÉRDIDAS

Cuando uno se encuentra con un poemario tan íntimo como este se hace casi imposible separar la voz de la identidad; más aún cuando se conoce tan de cerca la existencia del autor resulta un privilegio atreverse a esta conexión indeleble del poema con la persona que lo inventa. Las agudas voces de este libro absorben al creador, y es que no puede ser de otra manera cuando se escribe desde la experiencia, cuando se va haciendo una construcción poética de la vida misma y como resultado se obtiene un texto que ha hecho de su imperio la memoria, lo cual es evidencia que Manuel A. López escribe eso que observa y lo observa; eso que habita y lo habita. Aquí, en su más pura forma se da el fenómeno vivencial traído al lenguaje, extraído de aquel sombrero de hechicero que guarda a la metáfora.

Ya desde el inicio, al escoger como título el primer verso de uno de los más aclamados poemas de Bishop: “One art”; ya desde esta selección se adelanta un presagio, se espera entonces lo que viene, la decantación lírica de las pérdidas espirituales y mundanas; seres y cosas que se marchan, se borran, desaparecen. La partida, la mudanza, el abandono como una ruta necesaria de expiación y de exorcismo. Así lo declara el texto que abre la muestra: “Se pierde un poco de todo / es tiempo de tirar a la basura / los excesos que vas guardando / por necia costumbre / por si acaso sean necesarios algún día…”

Mas lo que se marcha no se va fácil, quisiera el hablante que se escurriera como el agua, pero no se despide sin dar portazos en la cara, no emigra sin espasmos, sin invocaciones al fuego destructor, porque son solo los incendios de la memoria los únicos que pueden llevarse lo que fue, lo que ha sido, -si acaso pueden-: “Imagino que una gigante hoguera / arde con buena parte de mi pasado…”.

La muerte es otra pérdida, su presencia constante, sombra de huesos atada al cuerpo que late, que recuerda en repeticiones, en golpes de péndulos, aquello que es gozo y puede malograrse en cualquier momento, aquello que se registra agotable en la incesante finitud del mundo: “…voces de extraños / que hacen coro / detrás de mi cabeza / sin sombrero / sin protección alguna. / Logro silenciarlos / con un verso de algún poeta / que todavía no ha visto su nombre / en el cartel lumínico / del cementerio”.

La costumbre también es una pérdida, cuando la rutina se traga los asombros en bocanadas; cuando todo parece vestirse de los mismos tonos ante la consecuencia de los mismos días; en los oficios anti-poéticos pero imprescindibles a la sobrevivencia, en estos atavismos necesarios se extravía no solo el ser también el poeta: “…palabras tan usadas como yo estoy. / Tan usado / como los bancos de las paradas / donde ya nadie hace un alto / y los ómnibus siguen cargados / de cuerpos sin rostros…”.

En el poema: “Me desprendí de la foto de una cantante”, la voz de la pérdida alcanza su clímax de mudanza; se deletrea la huida de sus pertenencias y como las cosas que se van llevan siempre una porción humana de su antiguo dueño. Pese a la sequedad de los desprendimientos el artefacto usado conserva todavía una enigmática esencia que se transfiere al nuevo poseedor, y esto convierte a su antiguo propietario en parte de los otros y por tal acaecimiento se existe desde un objeto que guarda una historia personal, que acaso rozó el cuerpo o que estuvo sostenido por la mano: “…Se fue la muñeca de porcelana italiana / que robé hace años a un desconocido. / Varias pinturas han tomado camino / no sabría decirles quienes son sus nuevos dueños. /…Todos quieren tener un pedazo / del poeta marchito / que escapa a la ciudad de los rascacielos…”

Hay instancias en este compendio en que el autor trata de negarse a su oficio de revelaciones íntimas; se separa el hablante del escribiente, no es el vate, no es su vida; es otro, es tan solo un personaje que se inventa… ¿o es él mismo, ese que allí habita?: “Un espíritu se apodera de mi mente / dicta versos / obligándome a llenar páginas vacías…”. Y sin embargo se devuelve a su trajín de testificaciones personales donde todo continúa yéndose, en una espiral interminable, hasta lo inamovible se marcha, no hay otra verdad más certera: “Emigraron todas las plantas / sufridoras marchitas / por mis inexpertas manos de jardinero. / Tomaron rumbo / hacia la casa de una actriz / con dedos de clorofila / dueña de un paraíso suspendido / de hortensias y orquídeas…”.

El emisor,  al descubrir los detrimentos y trastornos provocados por la pérdida también descubre sus beneficios y ventajas, cuando encuentra en la separación de las cosas varias respuestas urgentes y verdades imprescindibles que permiten una limpia de espantos, la botada del exceso, la venta de garaje de aquellos aparaticos visibles e invisibles que el alma ya no necesita;  no obstante esta cura nunca logrará librarlo de su fatum de palabras, camino que no se escoge, que lo escoge a uno para siempre: “Me desprendo de lo almacenado / pero no logro deshacerme / de la sombra de un poeta / que me acecha…”.

He aquí, este intenso manual de pérdidas que Manuel López nos entrega sin vacilaciones, sin reparos, sin veladuras; desde una poética confesional y transparente, y aunque se advierta paradójico también muy discreta, que ofrece al lector con admirable franqueza la oportunidad de experimentar una alegoría feroz de la existencia.

Ana Cecilia Blum
Editora de Metaforología Gaceta Literaria
(Cuando en Colorado, en el otoño del 2016)

 

Advertisements
This entry was posted in Uncategorized and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

One Response to Prólogo para ¨El arte de perder¨ de Ana Cecilia Blum

  1. Ivonne says:

    Oh woah!.. Increible escenario en la Vida de todos. Me pasa por la mente cada dia que camino a trabajar.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s