Poetas Ecuatorianos I

Ambato, Ecuador

Ecuador, su cielo tan añil y su gente cálida me sorprendieron. Quito y cada provincia que visité el pasado abril durante el noveno encuentro Paralelo Cero de Poesía fueron inolvidables. Los poetas que allí conocí han quedado en mi memoria. Los extraño cuando no los veo interactuar en las redes sociales, que a veces si logran acercarnos con otras personas. Regresé con la maleta cargada de libros de varios poetas de diferentes latitudes. Incluso hasta uno mío publicado allí en la colección Dos Alas de El Ángel Editor y que me hermanó para siempre con el poeta David Sánchez Santillán (que no se podrá deshacer de mi jamás). El artífice de todo esto es el gran Xavier Oquendo Troncoso y su proyecto de amor por la poesía.

La primera noche en Quito visité la casa de Elsy Santillán Flor y su familia. Su talentoso esposo Francisco preparó una cena exquisita. Ahí en la biblioteca magnifica que Elsy heredó de su abuelo, me regaló su primer libro de poesía, que ahora guardo en un lugar especial de mi modesta biblioteca. Compartí con varios poetas esa noche. Estaba Ivonne Gordon y Ruth Patricia Rodríguez entre otros. Hasta logré finalmente, después de varios años abrazar a Liyanis González Padrón, amiga poeta cubana que conocía virtualmente. Tampoco podré olvidar la mañana que tropecé con Verónica Duran en el lobby del hotel. Reconocí a una hermana extraviada hasta entonces. Luego, en Esmeraldas, en la arena, en el taxi en busca de unas yerbas milagrosas sellamos nuestra hermandad para siempre. Hasta aquí se extienden esas vivencias. Una tarde de verano neoyorquino reciente llegó a la puerta de mi oficina Lily Calderón, la esposa del poeta Gustavo Calderón que venía con un regalo que él me enviaba, libros y chocolate desde Guayaquil. No sé cómo devolver tanta amabilidad, tanto cariño recibido. Siempre estaré en deuda, primero con la poeta ecuatoriana Ana Cecilia Blum quien me abrió la ventana a su país. Luego a Xavier Oquendo Troncoso por invitarme a participar de su Paralelo Cero, festival que ha marcado un ante y un después en mí.

Así comienzo esta pequeña muestra de cada poeta ecuatoriano que me regaló su libro, de cada poeta que me dio un poema, de cada amigo que ahora tengo en ese país lejano de gente dulce y talentosa.

Esta será la primera entrega. Ténganme paciencia para el resto, incluso para compartirles poemas de nuevos amigos de otros países, a los que también nos unió la poesía.

Xavier Oquendo Troncoso

De cómo el poeta trata de evadir al dolor con una invitación consciente

 

Ven, Dolor.

Ponte en guardia frente a mí.

Colócate los guantes estrellados

que te ha regalado el cielo equinoccial

y luego, si, juguemos a ver quién es más fuerte.

a quien le teme más el otro lado del espejo.

 

Ah, dolor,

cómo has llegado siempre por partes,

por ladrillos duros, por golpes bajos y altos,

por la boca del lobo. Por el aliento del dragón.

Por los músculos lanudos de la oveja.

 

Llegaste como un huracán que no se cuaja,

como una mandarina ya sin jugos,

como el sabor de ayer. Como la brisa

de las playas de la infancia.

 

Te has ido haciendo

como si fueras sombra.

 

Tomado del libro, Manual para el que espera (Ediciones Casa Nueva).

Xavier Oquendo Troncoso nació en Ambato, Ecuador, en 1972. Doctor en Letras y Literatura, su primer libro de poesía, “Guionizando poematográficamente”, se publicó en Quito –donde reside- en 1993. Además de su propia poesía, en 2002 publicó “Ciudad en Verso (Antología de nuevos poetas ecuatorianos)”, y “Antología de nuevos poetas ecuatorianos (edición aumentada)”. Es también cuentista y publicó una novela infantil. Poemas suyos fueron integrados en antologías en Ecuador y otros países. En México publicó en 2012 “Alforja de caza”. Dirige la editorial “El Ángel Editor” y es organizador del Encuentro Internacional de Poetas en Ecuador Paralelo Cero. En 1993 obtuvo el Premio Nacional de Poesía en su país.

 

Elsy Santillán Flor

Llevé del tiempo incrustada la derrota

 

tuve naves que cruzaron el océano

pero jamás llegaron a los puertos.

Quedaron extraviadas en ignotas aguas,

tragadas fueron por la bruma.

 

Hubo trinos de pájaros cantores

que se alejaron prestos del oído.

Otras músicas llegaron…

sus compases

se extinguieron, en el viento frío.

 

Los días pasaron

uno a uno,

nuevas certezas e infortunios nuevos

dejaron solo lágrimas de un día

tristes lágrimas, en la tierra, yertas.

 

Al finalizar las estaciones

enjambres de luceros

tenía preparada la existencia.

 

El dolor escapó por la ventana

aullando su ira y su derrota.

 

Por la puerta grande

en medio de aplausos estruendosos

entró para quedarse

el sagrado amor

de inmensidades.

 

Tomado del libro Aristas en el tiempo nuevo (Colección Flor de Ángel)

Elsy Santillán Flor (Quito, Ecuador, 1957). Doctora en Jurisprudencia y Abogado de los Tribunales del Ecuador. Ha escrito los libros entre cuento, teatro, poesía, y narrativa infantil. Tiene en su historial varios premios entre ellos están: Premio Nacional “Jorge Luis Borges”.  1995, Premio Nacional “Pablo Palacio”. Premio en colectivo de La Casa Internacional de Escritores y poetas de Bretaña, París, 2012 – 2013, Mención de Honor del Premio “Joaquín Gallegos Lara” Quito, 2011. Consta en antologías del país y extranjeras de cuento y poesía. Su obra ha sido traducida parcialmente al Húngaro, Francés y Yugoslavo.

 

Gustavo Calderón

Al revés del hombre

Al revés del hombre en la mirada

del que soy al suelo que retuerce

lomo y laja, voy del barro

al laso, al sueño que el frio enfila,

 

y hay una montaña que se pierde de planeta

y surca nunca vistos horizontes donde el viento

parte y llega y corresponde

a otros campos con espigas de plata,

 

y el movimiento, azules esmeraldas

de vacío

de hierbas

de silencio

son el invierno que detona en contratiempo

cada copo lento y manso hasta otro copo

lento y manso indivisible,

lento y manso equivocado.

 

En otra cosa que dijese, otra insólita atadura

que no castigue, que no corresponda,

otro manto que caliente en una respuesta

todas las preguntas:

 

aquí, donde caí, fui de sal en sal

y cada vez ardía menos esperanza

y menos era cada vez la luz,

 

así hasta siempre, yo lo supe,

a pesar que, condenado, entrego

flores azuladas a morir de tiempo

a cada lado y al revés del hombre.

 

Tomado del libro, Tierra del medio/Palabras de María (Editorial ULVR-G)

Gustavo Calderón. Guayaquil, 1970. Acreedor a varias menciones en concursos convocados por entidades como la Universidad Técnica de Machala, Confraternidad de Abogados 1972 e Ismael Pérez Pazmiño de Diario el Universo. Primer premio de poesía en el concurso nacional auspiciado por la Fundación ¨Nueva Generación¨ en 1996. A lo largo de los diez últimos años ha trabajado en la creación de varios textos, con Tierra del Medio ha conseguido el primer lugar en el certamen convocado por la ULVR, en el primer concurso Mousa de poesía, 2012. En 1999, bajo el sello editorial Báez-Oquendo Editores, publicó el libro de cuentos Reunión Nocturna y en 2013 la imprenta de la ULVR publica Si cielo o Polvo, que contiene los poemarios Tierra del Miedo y Palabras de María. 

 

Verónica Duran

Génesis

Entonces fuimos letras,

letras lanzadas al azar

por un Big Bang

que destellaba A B Ces.

Letras, que flotaban por la galaxia

haciendo sonidos,

sin formar palabras.

Después,

nos juntamos

amor, ternura, locura,

vocablos

formamos palabras aisladas

luego

se unieron los te-amos,

menos soledades,

oraciones que conjugaban sentires,

se creó lo humano

en contacto

lo uno con lo otro

fuimos más que sonidos

juntos,

las letras que fuimos

se convirtieron

en los versos que somos.

 

Poema inédito.

Verónica Durán (1973). Poeta, educadora y curandera ecuatoriana. Ha publicado los poemarios: Poemas Menstruales (2001), Nueva Yo (2003), Runa Nueva (2014). Escribe en kichwa y español. Ha participado en diferentes encuentros de poesía a nivel nacional e internacional como “Encuentro Internacional País de las Nubes”, Oaxaca; Feria del libro “New York is a Book Country”, Nueva York; “El día Internacional de los sueños” Mérida, “Encuentro internacional Paralelo Cero”, Ecuador.

 

David Sánchez Santillán

XXIII

Los retratos han hablado

Los dioses han besado los tapices…

representando el sonido de una sentencia

 

El hedor de los niños que mueren

Una bañera de mayo

forman un cementerio de caótico frenesí

 

Su grito fue el más triste

de todos los sonidos en la tierra

 

las mordeduras

en los corazones de los parientes

arrastran momentos en la ceniza

 

Dicen que la ira es la breve locura

de los amados

 

La despedida

devuelve a la naturaleza lo que nos hizo consumir:

monumentos al silencio de nuestros rostros

 

Siéntete miel

devorada por las moscas.

 

Tomado del libro, Sempiternal (El Ángel Editor)

David Sánchez Santillán (Quito, 1981). Abogado y Doctor en Jurisprudencia. Fue miembro del Taller Literario “Nueva Generación” en la ciudad de Quito, 1996. Premios obtenidos y participaciones poéticas: Jornadas Poéticas. “Arte, música et sapientia”. Primer Premio. Colegio Jesuita “San Gabriel”, 1998. Quito. Premio Nacional. – Concurso Nacional de Poesía “Gonzalo Escudero” Primer Premio. Sociedad Ecuatoriana de Escritores S.E.D.E 2004. Desde 1994 ha participado en Jornadas Poéticas Juveniles del Ecuador a nivel nacional. Participó en la Antología Virtual Cultura de Veracruz, México 2010. Espacio “Novísima Poesía Ecuatoriana”; Encuentro “Poetas del Mundo”, Edicion 2015, Proyecto Editorial “Banda Hispánica” revista virtual, Blog “Poetas Siglo XXI”; El “Cuestionario del Libro”, Revista “Nueva Época”, Salvados del Naufragio, blogspot y Jornal de Poesía. Participante en el evento internacional “Poesía en Paralelo 0”, 2011; Participación en el evento “Poetas 2014”, organizado por la Prefectura de Loja y la Casa de la Cultura “Benjamín Carrión”, nucleo de Loja. Consta en Antologías Nacional. Ha publicado El origen de los rostros, 2010; Sempiternal 2015, Dans Le Noir, 2016” y “El revés en el espejo, 2017”.

 

Ivonne Gordon

El azar

 

El azar cuelga de un clavo en la puerta.

El viento es la sensación más oblicua

en un cuarto de ventanas cerradas.

El amor es horas sin sombra, párpados

de día, botones a la luz de una piedra.

Relojes sin manecillas, horas que no avanzan,

un clavo detrás de una puerta sin ventanas.

Es la pretina de un mirar sin ojos,

es incendiarse en el reflejo. Es un dobladillo

noble, de rumores inciertos. Son hilos

de diversos colores cosiendo instantes.

El amor es el ojal de la luna. El territorio

donde la luna entra a beber el agua

en un instante.

 

Tomado del libro, Meditar de sirenas (Editorial La Trastienda)

Ivonne Gordon (Quito, Ecuador). Obtuvo su Doctorado en Filosofía y Letras con especialización en poesía latinoamericana y teoría literaria. Desde 1991 es Profesora Titular de literatura latinoamericana en la U. de Redlands en California, EEUU. Su investigación se centra en el trabajo poético de Gabriela Mistral y de poetas latinoamericanos. Ha sido incluida en numerosas antologías de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. Ha participado ampliamente en diversos Festivales Internacionales de poesía en  diferentes partes del mundo. Ha sido traducida al inglés, belga y polaco. Ha publicado: Danza inoportuna, Colección 2alas (2016); Meditar de sirenas (2014); Barro blasfemo (2010); Manzanilla del insomnio (2002); Colibríes en el exilio (1997); Nuestrario (1987). Ha sido galardonada por el Premio Nacional en poesía, Jorge Carrera Andrade; Finalista del Premio internacional, Francisco de Aldana y finalista del Premio Extraordinario, Casa de las Américas.

 

Ruth Patricia Rodríguez

Hechizo para el mar antiguo

 

Escribiré sobre esta piel de vidrio

Donde dos cíclopes perdieron su pasado

Se mantendrán alertas los cometas

Para que no los reemplace la palabra

La vida volverá a morir por esperarte

Desde tus finales hasta mis comienzos

Contaré la inexorable historia

Se perfilan las imágenes, las presiento

Son nuestros hijos olvidados

Se esconden, todavía dolidos por el hogar sin rostro

Parecen cientos en uno los que acuden a despertarnos

Vamos, escribamos de una vez la historia que amenaza repetirse

Rompamos el hechizo del mar solo, del cielo tan lejano

Dejemos que los colmillos del destiempo

Nos surquen la lengua y besémonos

Es la palabra la que resta los silencios

Y embaraza a mi hombre

Pronto desenterraremos la luz para verla sin ojos

Y sentiremos hundirnos en medio de los párrafos

Pronto se cubrirán los oídos del viento que dejará de soplar

Y podremos mecer la cuna, el llanto, a cuatro manos.

 

Tomado del libro, El mar en mí (El Ángel Editor)

Ruth Patricia Rodríguez. Poeta, narradora y profesora de la Universidad San Francisco de Quito. Entre sus obras se cuentan: Algo más que un sueño (1978, cuento), Desde el barro azul (1988, prosa poética y cuento). El balcón de los colores (1990, cuento), Lengua de siervo (Poesía). Al filo de Clepsidra (1995, novela). Deseábulos (1998, libro colectivo de la Red Cultural Imaginar). Impúdica (2007, poesía), Putas de Cristal (2010), La certeza de los presagios (2011, libro colectivo de cuentos de algunas escritoras ecuatorianas), El mar en mí (poesía, 2012), A la izquierda del poema (poemas, 2014), Escribir es formidable, nueva edición avanzada (2016), Maga de la sombra (poesía, 2017). Su obra ha sido considerada en algunas antologías nacionales y extranjeras.

 

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