Un poema de Manuel Rueda

El festín

 

Un largo día de colmillos e incesantes mandíbulas

se sienta conmigo a la mesa.

Junto a mi gula, la gula de antepasados feroces.

Junto a mi hambre, el hambre de aquellos que no han

tenido nunca su festín

y se atienen, razonables,

al mendrugo que colma sus manos agrietadas.

 

Miro la mesa puesta. Allí relucen, casi obscenos,

sobre reglamentarios manteles a cuadros

que quisieran dosificarnos la abundancia

esos dones que mis cinco sentidos se aprestan

a devorar.

 

Observo las tortas abadesas,

hinchadas y morenas como vientres de veraneantes

en cuyo centro se clavan cuchillos homicidas;

las carnes ebrias de vino y fragantes especias;

los quesos de resplandores lunares

que albergan la lujuria como un gusanillo;

el pan virginal y alado que desearía partir hacia

otras mesas

donde él sólo reinara

y tiene que caer, contrito, en el agridulce pecado

de las salsas. 

 

Cada mordida mía devora niños famélicos,

mendigos color de tierra.

Tiendo el hambre de todos sobre esta mesa recién puesta

y me la sirvo

en la consagración del vinagre y del aceite,

masticándola y bebiéndola con saña,

hasta que sobre el plato no queda más que un esqueleto

breve

velado por el falso remordimiento de mi hartura.

 

Entonces, sólo entonces, me levanto,

salgo a la noche llena de exigencias secretas

y siento que a mi vez soy devorado. 

 

(Poema tomado del libro, “Las edades del viento”)

Manuel Rueda nació el 27 de agosto de 1921 en Montecristi, República Dominicana. Pianista, poeta, autor de obras de teatro. Estudió música de música en el conservatorio de Santiago de Chile. Vivió en Chile por catorce años. En Chile, en 1945, obtuvo el premio “Orrego Carballo” otorgado por el conservatorio de Chile, y en Chile, también, se publicaron sus primeros poemas, en el 1949, en la revista Atenea, revista de la Universidad de Concepción.

Fue un integrante tardío de La poesía sorprendida, y creador del Pluralismo. Era miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, y director del suplemento cultural «Isla abierta» del periódico Hoy, y director del Conservatorio Nacional de Música.

En seis ocasiones ganó el Premio Anual de Literatura, tres en poesía, dos en teatro y una narrativa. También obtuvo, en 1994, el Premio Nacional de Literatura.

Entre su diversa obra literaria publicada, están los poemarios: Las noches (1949 y 1953), Tríptico (1949), La criatura terrestre (1963), Por los mares de la dama (1976), Las edades del viento (1979), Congregación del cuerpo único (1989) y Las metamorfosis de Makandal (1998).

Como compositor, su obra más importante es, quizás, El cancionero litúrgico dominicano, la cual compuso en colaboración con el Obispado de Santiago de los Caballeros, en la República Dominicana.

Manuel falleció el 20 de diciembre de 1999 en Santo Domingo.

 

 

 

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