Dos cuentos de Carmen Karin Aldrey

Cleodora

Las ninfas también tienen sus días malos. Cuando Cleodora salió del inframundo estaba lloviendo a cántaros, esa fue la primera parte del infortunio. La segunda fue caminar por las calles anegadas en agua, soportar estoicamente los remolinos de la ventisca que retorcieron su sombrilla y sentir que sus zapatos, sumergidos en los charcos, salían de los pies como peces huyendo del anzuelo. Su manto cuidadosamente acicalado chorreaba que daba pena y cuando llegó al Pindo hasta el oráculo podía exprimirse. Por si fuera poco estaba padeciendo en los últimos tiempos de una extraña melancolía, trabajaba demasiado, le dolían las rodillas quizás por su rigidez de estatua, las hisminas le halaban las orejas sin ton ni son, se despertaba en plena madrugada y luego se desvelaba, para rematar los autobuses del Parnaso pasaban a veces cada media hora o sencillamente aparecían cuando les daba la gana, y disposiciones ejecutivas del Olimpo le habían hecho quedar mal con las nereidas, que además también habían sido arrastradas por la tormenta. Encima de todo eso se había quedado sin almorzar, por lo que el día de pronto se había convertido en noche y su estómago en una maquinaria furiosa, demandante, de una vaciedad insoportable. Ese día Cleodora se juró ser diferente, dejar de vivir en los árboles… no ser inmortal.

 

El despertar del penitente

No es fatalismo como tampoco pesimismo. Simplemente es el descubrimiento de una fórmula que estuvo sumergida y con el paso del tiempo, salió a flote como un pez muerto. Me hace feliz haber desvelado su misterio.

Lo hermoso es parte del Todo consustancial. Nacemos para ser sacrificados. Somos el manjar del engaño eufónico y nos vigilan los centinelas de piedra.

Nuestras energías son depredadoras por antonomasia. En esta fórmula de la vida donde para sobrevivir nos devoramos unos a los otros, lo hermoso funge como escudo. Espejismo y carnada elemental.

Las ilusiones nos mantienen vivos y garantizan la procreación de energías. Las que habitan en cuerpos que mueren prematuramente también son imprescindibles. El Universo necesita energías jóvenes cuando las galaxias se extinguen para formar otras nuevas. Las viejas son enviadas a las galaxias muertas para ilustrar a los dioses. Los dioses se sienten seguros en las galaxias muertas. Allí pueden celebrar la cosecha sin que nadie los estorbe. Disfrutan en silencio cada bocado.

Uno de ellos me dijo en sueños que somos su alimento esencial. Me apuntaba con el dedo y decía:

-¿Para qué deseas saber la verdad?

Yo no sentía miedo y me enfrentaba a su voz:

-¿Cómo puedes nutrirte de seres afligidos? 

-Cuando los sirven a mi mesa ya han expiado sus culpas -contestó.

La fórmula es perfecta, inquebrantable y constante, por mucho que trates de cambiarla es imposible, no te perteneces. Los antiguos lo sabían, la inmortalidad es el sentido de la existencia. La muerte como la vida es un delirio pasajero a merced del tiempo, el espacio y las fuerzas indetenibles del Universo.

 

(De su libro, “Eva desde el Cosmos y otras historias”)

 

Carmen Karin Aldrey (Preston, Mayarí, Provincia de Oriente, Cuba, 1950). Estudió Pintura en la ciudad de Los Ángeles, California, donde también se graduó de College en la especialidad de Turismo. Ha publicado los poemarios “Aceite” (Linden Lane Press, 2011) con 19 ilustraciones a color de su obra plástica, “Noctibus” (Linden Lane Press, 2012), “El fuego de la lluvia” (Imagine Cloud Editions, 2013), “Soy un dinosaurio” (Imagine Cloud Editions, 2015), “Me llamaba Betsabé” (Imagine Cloud Editions, 2015), “California” (2015), “Estatuas frente al muro” (Linden Lane Press, 2015), “Numeria: veinte sentencias apocalípticas” (ICE, 2016), el libro testimonio “Las siestas de Scherezada” (Imagine Cloud Editions, 2013), y el de Ciencia Ficción “Eva desde el Cosmos y otras historias” (ICE 2015). Ha colaborado en diferentes espacios impresos y electrónicos. Sus pinturas han sido expuestas en galerías de Estados Unidos y España. Es fundadora y editora de Imagine Clouds Editions y La Peregrina Magazine.  

 

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One thought on “Dos cuentos de Carmen Karin Aldrey

  1. Muchísimas gracias!!! Un honor para mí aparecer en tu Blog. Y muchas gracias también a los que entran a leer lo que publicas. Un abrazo enorme, eternamente agradecida.
    C. K. Aldrey

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